Con raíces de tradición, perfeccionado con maestría
Desde las fincas de cacao guatemaltecas hasta tus manos: cada barra cuenta una historia de herencia, artesanía y propósito.
Enraizado en la herencia, perfeccionado en el arte.
Nacimos en una cocina. Crecimos entre cooperativas.
Todo comenzó en 2018 con tres hermanos guatemaltecos y una pregunta sencilla: ¿qué se puede hacer con granos de cacao de primera calidad que nadie más está procesando en Guatemala?
Pablo Matute, el mayor de los hermanos, organizaba visitas turísticas a productores de cacao en las regiones cacaoteras del país. Para ganarse la confianza de los agricultores, comenzó a comprarles sus granos — almacenándolos en casa de sus padres. El intenso aroma del cacao fermentado llenaba cada rincón. Eso los llevó a tomar una decisión: hacer chocolate.
Aprendimos por cuenta propia
Sin formación formal en chocolatería, los hermanos Matute aprendieron el proceso bean-to-bar viendo videos de YouTube y poniéndolo en práctica en la cocina familiar. Cada intento fallido era una lección. Cada tableta que salía bien era una confirmación de que iban por el camino correcto.
Ese proceso de aprendizaje —lento, honesto, obsesivo— es el mismo espíritu que define a Chocolates Sero hoy: chocolate hecho con intención, desde el grano hasta la tableta.
Un modelo con impacto real
En Guatemala, el 70% de los cultivadores de cacao gana menos de un dólar al día. Muchos no pueden vivir de su producción y se ven obligados a vender sus tierras. Quisimos ser parte de la solución.
Hoy trabajamos directamente con 5 cooperativas que agrupan a más de 300 pequeños agricultores, quienes utilizan métodos de producción respetuosos con el medio ambiente. Al procesar y envasar el chocolate en Guatemala, podemos pagarles precios por encima del mercado — preservando sus medios de vida y la biodiversidad de sus fincas. A esto le llamamos el buen cacao.
Por qué importa lo que hacemos
Cada tableta que compras representa horas de trabajo de un agricultor que cuida su tierra, de un procesador que fermenta y tuesta con precisión, y de un equipo que cree que Guatemala merece tener chocolate de clase mundial — hecho en casa.
Bienvenido a Sero. Aquí la sofisticación tiene raíces.
From Pod to Bar — Our Process
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1. The Beans
We source fermented and dried cacao beans from our trusted partner farms in Guatemala — Aj Asipasm, Finca El Tesoro, Finca Kampura, and Finca Agua Blanca. Each origin brings unique flavor profiles shaped by its terroir.
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2. Fermentation & Drying
Our partner farms carefully ferment the cacao beans for 5–7 days in wooden boxes, developing the complex flavor compounds that define fine chocolate. The beans are then sun-dried before reaching our workshop.
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🔥 3. Roasting
Beans are slow-roasted in small batches at precise temperatures to unlock layers of fruit, earth, and chocolate notes unique to Guatemalan cacao.
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🍫 4. The Bar
Refined, tempered, and molded by hand into every Sero bar. No additives, no shortcuts — just pure Guatemalan bean-to-bar chocolate with intention.
Rooted in Guatemalan Soil
Every Sero bar begins at one of our trusted partner farms in Guatemala's finest cacao-growing regions. We work directly with Aj Asipasm, Finca El Tesoro, Finca Kampura, and Finca Agua Blanca — communities and families who share our commitment to quality, transparency, and care for the land.
A Note from Our Founder
I started Sero with a simple belief: Guatemala's cacao deserves to be experienced, not just exported. Every bar we craft honors the farmers, the land, and generations of knowledge that make our chocolate possible. When you taste Sero, you're tasting a place and a purpose.